Los fines de semana hago vida rural y visito algún pueblo, mío o de mis parientes. No puedo creer que haya una vida paralela donde píen los pájaros y refresque por la noche. Sueño con un mundo en que sea septiembre, no tenga que trabajar y pueda dedicarme a ver pasar los días desde mi visillo, a hacer recados, vigilar guachos, regar plantas, dormir hasta las once y bañarme 24 horas. Sueño con jubilarme. Cuando sea anciana no me atormentará la vejez ni la muerte, solo pensaré en dar paseos, lo prometo.
lunes, 23 de julio de 2012
Apuntes sobre el verano
Desde el principio al final del día en mi cabeza se repite 'qué hambre', 'qué sueño', 'qué nalgas tiene Brad Pitt'. Poco a poco empiezo a acostumbrarme al trabajo, ya se me han endurecido los callos de las manos, porque aunque siendo profesora se me hacen sicosomáticos, ya me entendéis. Mis alumnos no son desagradables del todo, acatan mis órdenes y me obedecen, si digo 'cierra la ventana' cierran la ventana y si digo 'sentaos' se sientan. ¿Será que estoy soñando? Paisajes, nubes, unicornios y alumnos que obedecen.
jueves, 7 de junio de 2012
Cómo ligar
Una de
las certezas que me he propuesto derribar es que la gente es o no es guapa. Me
atrevo a afirmar que SÉ que es mentira, que no existe la belleza , que no te
preocupes porque tienes el culo ancho o el brazo gordo. No solo es que ellos
quieran que te gastes dinero en sus potingues, es que quieren gente retraída,
con complejos, triste y con baja autoestima. Tu tristeza es su negocio, constantemente inventan productos, no solo de belleza para llenar el vacío de
los que no tienen una vida plena, se aprovechan de tu inseguridad, eres su
blanco fácil, no quieren que seas una persona segura, satisfecha y feliz porque
entonces no tendrán nada que ofrecerte. Han creado varios frentes. Se me ocurren varios: el concepto
de éxito versus fracaso, que es nuestro motor para trabajar como negros. O el negocio que han hecho con el estilo de vida, que han creado un estilo de vida
guay, moderno, atractivo y estético que quieren que consumamos. Un tercer y
sádico pilar sería el mito de la belleza.
La belleza, y esto es un tópico pero es
verdad, es relativa, depende de épocas, de ojos que la miren, de si tal persona
te recuerda a tal otra, de si te gusta o no lo exótico o vaya usted a saber, es
algo plástico, algo que también tienen los muebles de un escaparate o los
televisores de plasma. Lo que realmente nos interesa no es ser bellos, sino ser
seductores, es decir: LIGAR. Hay personas ‘bellas’ tan poco saladas que no les
harías el amor en la vida, y hay personas con el pelo encrespado y las caderas
anchas que te dejan con la boca abierta. Las personas que seducen lo hacen por
muchas cosas, no solo es una cuestión física, la cosa está a otro nivel. Te
gusta un chico o una chica por la forma en que se ríe, por cómo ve la vida, por
cómo se sienta, porque bajo el sol su pelo brilla de determinada manera, porque
es listo o conversador o bueno o encajáis por el motivo que sea y te quedas
flipando cada vez lo que ves. Esta es la única verdad, deja de ponerte crema y
cultiva tu alegría y pronto los hombres vendrán a ti como moscas a la miel,
amiga.
martes, 29 de mayo de 2012
El trabajo de tu vida
Esto es
una de las cosas que más quebraderos de cabeza me provoca (junto a cómo perder
los quilos de más antes de que llegue julio) La tesis de este post va a ser: si
veces has pensado que eres vago, poco trabajador, mediocre o incluso corto,
seguramente te equivocabas.
Mi teoría sobre el trabajo forma parte de mi
filosofía de vida y se respira en todo lo que escribo, pero siempre he pasado
de puntillas sobre el tema, nunca me he parado a desarrollar la historia. Lo
voy a hacer.
Pongamos
que tú eres de una manera. Ni creo en la esencia de las cosas, ni entiendo de psicología
y mucho menos de genética, pero lo que
está claro es que naces de una manera, y aunque vayas cambiando tienes tus
talentos, tus pasiones, tus habilidades, etc. No sé si esto es innato o se va
adquiriendo pero lo tenemos: el que sabe dibujar, el que es gracioso, el que se
mueve bien, esto lo tienen algunas personas, no sé por qué ni me meto pero lo
tienen.
Entonces
un buen día te incorporas a la sociedad y empiezas a pensar cosas absurdas como
que quieres ser abogado o economista (no digo que no haya abogados
ni economistas talentosos, ¡los hay!) O peor, a querer ser rico, y en
consecuencia habrás de ser notario. Probablemente olvides cuáles eran tus
talentos entre tanto esfuerzo por saberte la lección de historia o resolver los
ejercicios de matemáticas. Para mí es muy importante saber historia y
matemáticas y reniego de la gente que no le presta atención a estas lecciones, pero
es que parece que eso sea lo único que uno puede hacer para expresar que es
bueno. Desde pequeños nos enseñan un modelo y nos realizamos intelectualmente
cuando lo cumplimos. Si nos hemos aprendido esas lecciones podemos dormir
tranquilos, somos inteligentes.
Aprendemos
a vivir a este estilo, algunos nos hacemos verdaderos expertos. Aunque estudiemos carreras que no nos gustan
las superamos para realizarnos, o no las superamos jamás, o jamás hicimos
carreras porque descubrimos demasiado pronto que no podíamos cumplir con las
expectativas establecidas y modélicas.
Luego
salimos al mundo laboral, se nos ofrecen unos trabajos con unos perfiles. Nos
morimos por encajar en ellos. Superar un proceso de selección es despuntar en
el Olimpo de los intelectuales. Hacer bien nuestro trabajo, cumplir con lo que
se espera, es lo máximo a lo que podemos aspirar. En caso contrario hemos
fracasado, somos ignorantes e incompetentes y entretanto hemos olvidado cuáles
eran nuestros talentos.
El otro
día oí a un señor decir que Dios nos da a cada uno unas habilidades y que
desarrollarlas es nuestro destino porque es la única manera de aportar algo al
mundo. Yo no creo en Dios pero esto es una gran verdad. Hay una o varias cosas
en la vida que adoras hacer, en lo que eres mucho más bueno que los demás.
Puede que no sepas ni lo que es porque has estado buscando adquirir otras
habilidades o que no puedas desarrollarlas porque no tengas tiempo. El caso es
que cuando te pones a hacerlo (o a pensar ello, estas habilidades pueden ser de
tipo manual, intelectual o vaya usted a saber), consciente o no, eres un
verdadero crack, se te pasan las horas como minutos, no tienes freno, quizá no
te guste el resultado pero es un reto, vuelves a intentarlo hasta que al final
haces algo de lo que estás orgulloso.
Pues
ahora dime por qué vas con cara de rana al trabajo, tienes todo el día la
cabeza en otra parte y te sientes tremendamente culpable porque no has hecho
del todo bien las cosas. Por qué no te apetece ponerte a preparar fichas y
piensas que eres la persona más vaga del mundo, y ves a tus compañeros que lo
hacen tan bien y piensas que no vales para nada. Te echas la culpa a ti mismo,
te crees mediocre y peor y ni siquiera tienes ganas de seguir intentándolo. A
lo mejor tienes ganas de que los demás pienses que eres
buenísimo en eso, o de hacértelo creer a ti mismo y te perfeccionas, pero ese
trabajo no supone un reto para ti como tal. Total, eres un infeliz.
Bueno,
pues esta es mi teoría sobre el trabajo. Todavía sigo en proceso de buscar para
luego perfeccionar mis habilidades, pero os digo una cosa, ya no me siento mal
cuando traduzco latín peor que mis compañeros, cuando algún día no llevo
preparada una clase o todos han alcanzado puestos de importancia de poder a mi
alrededor mientras yo sigo siendo una pringada (no es que esto pase de verdad,
es solo un ejemplo) Ellos no saben bailar como yo, escribir como yo, pensar como yo,
reparar máquinas como yo o tratar a las personas como yo (esto también son
ejemplos) El mundo espera que le des tus posibilidades, si quieres ser alguien ponte a trabajar ¡en lo que te apetece!
miércoles, 23 de mayo de 2012
Mi mala relación con el deporte
Yo lo intento porque quiero ser como la khalessi,
o como Winona Ryder, o como Angela Merkel, una mujer fuerte que podría haber
dirigido ejércitos y reventar los cráneos de los Lanister, los alien o los
hispanolusogriegos.
Yo me
declaro deportista. Deportista de intención: me encanta el concepto del deporte
(fortalecer el cuerpo, superarse a uno mismo, alcanzar las mejores
posibilidades de mi raza, etc.). Pero parece no ser un amor correspondido por
las siguientes razones:
1-
Siempre que salgo a correr se me sube medio camal del pantalón, quien
sea de muslos gordos entenderá esto.
2-
Creo que no corro de manera muy elegante, porque aunque cuando me miro
a los escaparates me veo algo así como una Pamela Anderson espartana, mis
enemigos me han dicho en alguna ocasión que separo mucho los pies y los meto
hacia adentro.
3-
Voy tan lenta que las abuelas que salen a andar por la calle Alfahuir
me adelantan (lo cual tampoco es extraño, no seré yo quien cuestione las
capacidades de tan válidas señoras, con sus viseras y sus jerseys atados por
encima de la cintura, ¿acaso hay alguien que pueda adelantarlas?)
4-
No solo correr se me da mal,
todos los deportes se me dan mal: bailo como un pato, tengo la agilidad de un
elefante (y también su constitución), los reflejos de una pared y hasta el yoga
se me da mal que el otro día me caí y me lesioné haciendo una de las posturas
básicas.
5-
No puedo practicar ningún deporte que implique un balón, porque uno de
mis mayores miedos, junto con las alturas y los bichos del polvo es recibir un
balonazo. He pasado antes por ello y no me ha resultado nada agradable. Me da
tanto miedo que en ocasiones me he enfrentado a niños (bastante musculados, he
de decir) cuando he ido a la playa y se han puesto a jugar a la pelota. Me he
llegado a enfrentar a gente más grande solo porque estaba jugando a las palas.
6-
De todas formas, creo que correr es el que peor se me da, la última
vez que lo intenté acabé en comisaría. Esto sucedió así:
Habiéndome parado
a descansar unos minutos pasó un policía enrollado (no tipo antidisturbios,
tipo enrollado) y se me llevó, alegando que me pasaba algo. Yo le juraba y
perjuraba que no, que estaba bien, pero él me pidió que fuera a comisaría a
mojarme. No entendí bien esto, pero como era policía lo acompañé. Una vez allí,
me retuvieron hasta que empecé a estar un poco menos roja e insistieron en que
iban a llamar a una ambulancia para que me acompañara a casa. Por suerte
conseguí salir corriendo. No en sentido literal, se entiende.
lunes, 21 de mayo de 2012
Blue Monday o cómo pasar una tarde de tristeza
Querido lector, si hoy es lunes o domingo y te sientes cansado, triste, sin
ganas de hacer nada, con una descompensación hormonal importante después de un fin de semana de juerga, si
como a mí te pasa que solo sientes sueño y tristeza por todo, te invito a
investigar conmigo la mejor forma de pasar la tarde y aprender a superar, o en
su defecto a convivir con esa sensación fatal de abatimiento y melancolía.
Posibles pasos a seguir:
1. Abre la ventana, descorre las cortinas,
etc. Vivir para dentro es un gran enemigo cuando uno no tiene mucho ánimo. Lo
mejor que te puede pasar es que llueva o que haya una tormenta, porque todo el
mundo sabe que alegran. Al contrario de lo que se piensa, cuando uno está
especialmente abatido y cansado, ya desde su despertar, el sol no es un buen
aliado, resalta demasiado la oscuridad interior. Así que lo dicho: abre la
venta y mira a afuera. Si hace mucho sol, lo siento, o te unes al enemigo y te
bajas a tomar el sol, o te saltas directamente este paso.
2. Abre la agenda (si no tienes agenda, ten
agenda) Y escribe y valora todas las experiencias que has vivido durante el fin
de semana, buenas, malas o catastróficas.
Intenta organizarte la semana, si eres de los que te gusta
organizarte. Prepara tu trabajo o tus clases, si te lo permite tu estado. En mi
caso, soy absolutamente incapaz de hacer nada serio. Si te sucede esto, no te
sientas culpable. Se rinde mucho más en una hora en la que se está alegre que
en ocho en las que se está triste.
Si odias tu
trabajo y eso te hunde en una absoluta tristeza y te hace pensar que no vales
para nada, dedica tu tiempo a hacer lo que realmente te apetece y demuéstrate
que eres un crack en aquello para lo que estás destinado.
3. Sueña. Imagina qué te gustaría estar
haciendo en este mismo momento, qué te alegraría. Piensa en cosas que te
gustaría hacer en el futuro. Cómo te gustaría que fuera tu vida, dónde te
gustaría vivir, con quién te gustaría estar, cómo desearías ser. Recrea esa
vida puntillosamente, matiza todos los detalles, piensa mucho en ellos y
consíguela.
4. Haz cosas sencillas y relajantes. Si son
creativas, mejor que mejor. A mí me mola mil tejer, pero puedes cocinar,
dibujar, leer algo simple y fantasioso (recomiendo Juego de Tronos, a mí me
salvan las tardes de pena), escribir, o si te sientes con ánimo algo de
ejercicio físico que es el remedio para todas las cosas (si te sientes con
ánimo, que no es mi caso) Pero desde luego haz algo que te apetezca hacer, no
te sientas culpable por dejar de hacer tus deberes. Nunca lo hagas, es la gran
trampa del sistema, la mejor manera de formarse es seguir tus instintos y
aprender a hacer aquellas cosas para las que puedes dar más.
5. Recuerda. Recuerda momentos bonitos y
divertidos, vacaciones bonitas en la playa, aquellos pocos minutos de gloria
que tuviste alguna vez, mira un par de fotos, etc.
6. Piensa en tus verdaderos amigos, en tu
pareja, en tu familia. Ponte en contacto con ellos si lo necesitas, pero la
pena de domingo o lunes es solitaria e íntima, a mí de normal no me apetece ver
a nadie, aunque reconozco que es muy bueno. Si lo que tienes es cansancio
acumulado del fin de semana, queda con algún amigo y haceos unos bloody mary
sin alcohol (es decir, zumo de tomate con sal y pimienta) ¡Mano de santo! Si la
gente hace sus vidas o no se puede ni mover, aprende a estar solo porque eso te
salvará la vida.
7. Prométete que mañana será otro día y que
no le regalarás más tiempo de tu vida a la tristeza. La suerte y la felicidad
es una cuestión de actitud. No sientas culpabilidad por nada, no sientas la
necesidad de cumplir tu deber, vive en paz, no seas celoso ni atormentado, no
hagas que tu salud mental dependa de otras personas. Diviértete, ríete, estate
sano, infórmate, aprende, considérate guay y no hagas caso de la gente a la que
no le gustas, tienes que creer en tu proyecto de ti mismo: los seres humanos de
ahora son los mismos que no le dieron trabajo a Uma Thurman cuando empezaba
porque la vieron fea, los mismos que pasaron de los cuadros de Van Gogh e
hicieron que el pobre muriera en la pobreza. Esos seres humanos te contestan
con desplantes, hablan mal de ti, y no confían en que puedas hacer nada. No les
hagas caso, escucha a tu entorno, escúchate a ti, abre un libro y pasa en paz
tu tarde de tristeza.
miércoles, 2 de mayo de 2012
La verdad sobre la maestra
***
Que les salgan granos, que sus
padres les castiguen, que se queden todos mancos y no puedan hacerse pajas, que
les pongan gafas y aparatos, que se emborrachen haciendo botellón y mueran
ahogados en su propio vómito.
***
Hubo tiempos mejores en que mis
rodillas correteaban rosadas y mis ojos se mantenían frescos y abiertos. Un
tiempo en que no parecía un mendigo cuando me abría paso entre hordas de
alumnas vestidas para montar a caballo, con sus pelos brillantes y sus cuerpos
esbeltos, sus coloretes Christian Dior que siempre acaban requisando (¿hubo un
tiempo en que no se requisaban coloretes Christian Dior?) y en esto yo, con la
bufanda manchada, muslos gigantes, colonia hacendado y el jersey de mi padre.
¡Un tiempo en que no me había caído de rodillas sobre un charco mientras me
llovía encima, ¡me tronaba encima! Y no tenía, por ende, las rodillas moradas.
***
Después de todo, también pasan de cosas
interesantes. Por ejemplo que la señora
que trae el café a la sala de profesores (también llamada, por motivos que
desconozco, gobernanta) espere a que se vacíe (la sala, no el café) y salga de
la penumbra mientras yo corrijo exámenes.
Que entonces venga y me susurre como si de un agente doble se tratase: ‘ten
cuidado, no cuentes nada, que no sepan que eres débil, hay mucha gente mala
aquí’, y luego se esconda tras los muebles fingiendo que nada jamás pasó.
***
O, añado, que mis compañeras me recomienden
un libro llamado de título ‘El matrimonio’ y no vaya, pese a lo que pueda
parecer, sobre ningún matrimonio sino sobre el sagrado concepto de matrimonio y
se me atragante el café.
***
La vida es una fiesta pero hay que madrugar.
No pretendo ser graciosa sino conjugar mis ganas de rebosar alegría con tener
que levantarme a las 7.00 de la mañana. Por el amor de Dios, ¿quién puede
levantarse con ilusión a esas horas de la madrugada?
***
Errare humanum est pero tierra trágame cuando
me equivoco en clase reiteradamente frente a treinta jueces con traje de niños
y luego se chivan a la jefa de estudios de que no tengo ni idea. Saberme odiada
por tanta gente de carne blanda y granos purulentos, saberme considerada
injusta y monstruosa, ese es el motivo de mi sueldo de 1600 euros/mes.
Pero si alguno de ellos me quisiera de alguna
de las maneras, si alguno me admirara, aunque sólo le gustaran mis piernas o mi
pelo, ¡sería tan feliz!
***
***
Este día tiene algo de bueno: es el último
lunes que trabajo. Ha tenido de malo que la jefa de estudios me ha reñido por
no haber puesto las notas. He agitado mi cabeza como
diciendo: no, pero con algo de miedo, resultaba amenazante con esa cara de
pastel de ojos azules y nariz chata y ese pelo como de habérselo marcado en la
peluquería y no tener ni 30 año, y ese
jersey de cuello alto verde y no digo un bonito verde sino verde limón suave y
apagado como la piel de un enfermo y una cadena de oro balanceándose entre
dicho cuello verde y la bata blanca de dentista asesino. Y yo que le gano en
sex appeal he perdido en fuerza y he bajado la cabeza y he dicho lo siento,
entonces ha entrado el informático que hay que decir es templao, que Dios me
perdone o que lo haga mejor Guillermo pero te digo, Guillermo, si lees algún
día esto: no es templao sino que resalta su desenfado entre tanta americana y
tanto permanente, tanto mueble de caoba y tanto Cristo muerto
por todas partes. Entonces ha entrado él y me ha dicho ella esto: ¡no pasa nada, que todo
fuera eso!, no con una sonrisa pero sin
fruncir el morro y he pensado: ¿no estarás, querida mujer del cuello verde,
queriendo parecer agradable frente al dios de la tecla (dios porque es templao,
de la tecla porque es informático)? Pero resalto lo bueno del día porque soy optimista y óptima: he podido pasarlo pensando en hacer pasteles y
vestidos.
***
“Pienso en rosa.
Creo que reírse es la mejor manera de quemar calorías. Creo en los besos, en
besar mucho. Creo en ser fuerte cuando todo parece ir mal. Y creo que las
chicas felices son las más bellas. Creo que mañana es otro día y creo en los
milagros’’
Audry.
martes, 1 de mayo de 2012
Salirse del sistema: mi manera de luchar
Somos una generación pringada, nos está tocando perder todos los derechos que nuestros ancestros pringados fueron consiguiendo a base de sudor y lágrimas. Una educación para todos, una sanidad universal, unas condiciones laborales medianamente dignas, ayudas y subvenciones, etc. Nosotros no vamos a disfrutarlos, se saldrá de la crisis y los que tenían un buen nivel de vida lo seguirán teniendo intacto y a salvo y los que no lo tenían se comerán la basura o trabajarán en la esclavitud. Esto me enerva, me da rabia, ira y pena. Para colmo, cuando voy a las manifestaciones veo a los sindicatos intentando ganarse adeptos, repartiendo panfletos, comiendo tarros.
Yo creo que hay que luchar, hay que salir a la calle y plantarse, y lo hago, pero las cosas pueden cambiarse al revés. Es decir, lo voy a intentar en el sentido inverso. Voy a cambiar mi vida, voy a intentar no vivir en el sistema, no producir ni consumir para el sistema (en su justa medida), voy a cuestionarme todos sus cimientos y voy a hacer la vida que yo creo que justa, que persigo, que quiero tener, por la que lucho. Yo creo que el cambio que buscamos tiene que empezar en la sociedad, en la mentalidad de la gente, para que luego no haya más remedio que adaptar las leyes y el sistema a la realidad social, y no al revés.
Mi objetivo va a ser salirse del sistema, esto va a ser muy paulatino, no puede hacerse rápido. La mayoría de los movimientos fracasan porque las personas nos creemos individuos insustituibles y queremos cambiarlo todo ahora, en nuestro tiempo, pero la realidad es que los cambios se producen allende los siglos, nosotros solo somos una pieza, una semilla, o quizá la semilla ya esté plantada y seamos un próximo paso y el cambio suceda dentro de tres o cuatro siglos.
Pienso dedicar mi vida a idear la manera de no caer en este modelo económico inhumano y agresivo. No voy a trabajar una infinidad de horas en algo que no me gusta para llenar los bolsillos de nadie. Todo lo que crea necesitar lo intentaré encontrar a cambio de otra cosa. Por ejemplo, en vez de apuntarme a un curso de cocina le pediré a alguien que me enseñe a cocinar y yo le enseñaré a maquillarse. Esto es bonito, esto hace que las personas nos relacionemos, nos ofrezcamos cosas. Me formaré por mi cuenta, no entraré en ninguno de sus esquemas. No tendré coche. No tendré I-phone. No querré tener la vida que quieren que compre. Recuperaré la importancia de las cosas que no tienen que ver con el dinero. Tendré arrugas. Sacaré el dinero del banco. Compraré en los pequeños comercios. No volveré a aceptar un trabajo al que no pueda ir con media cabeza rapada. Alquilaré. No volveré a preocuparme por el dinero mientras tenga techo y comida. Intentaré aportarle a los demás todo lo que pueda y pedirles que me aporten lo que puedan ellos.
Este es mi pequeño paso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


